ECLIPSE PARCIAL DE LUNA, 16 DE JULIO

El próximo martes, 16 de julio tendremos un Eclipse parcial de luna llena en el signo de Capricornio. Los eclipses se producen siempre próximos a los nodos lunares o nodos de evolución. Los eclipses de sol se dan con las lunas nuevas (momento en el que el sol-símbolo de nuestro consciente-, y la luna -símbolo de nuestro inconsciente-, se encuentran) y los eclipses de luna se dan con las lunas llenas (momento en el que el Sol y la Luna están en su máxima separación-180º).

Las lunas llenas simbolizan momentos de climax emocional, de resultados. Nuestro inconsciente se ilumina para que podamos ver con claridad. La luna llena del próximo martes se da en Capricornio, actual Nodo Sur, siendo el regente de esta lunación Saturno, que, junto a Plutón, se encuentran también en Capricornio.

Capricornio es un signo de tierra cardinal que representa el proceso a través del cual damos estructura y forma, ponemos límites, asumimos responsabilidad, y nos comprometemos a trabajar para dar manifestación a nuestros sueños. Capricornio es serio y trabajador, es la autoridad y quien nos recuerda que lo que sembramos es lo que, más adelante, recogeremos. Capricornio representa el contacto con el exterior y, de alguna manera, necesita de validación social. Para que Cáncer, su opuesto complementario, pueda dar rienda suelta a las aguas del sentir, a la vulnerabilidad y a la conexión con las necesidades más íntimas, necesita de la estructura que le proporciona Capricornio.

Esta luna llena es la culminación de un ciclo que comenzamos en el mes de enero con el eclipse de sol y la luna nueva en Capricornio. Durante estos 6 meses, hemos trabajado asuntos capricornianos vinculados con nuestra capacidad para poner límites y para regular nuestra energía, para saber dónde está esa línea, muchas veces invisible, que no podemos ni debemos traspasar. La necesidad apremiante de asumir la responsabilidad de nuestras vidas y de nuestras necesidades y la invitación a comprometernos con lo que soñamos, también han sido y son asuntos que debemos trabajar.

Hemos visto como autoridades externas a nosotros nos han “obligado”, a través de experiencias, no siempre fáciles, a encontrarnos con nuestra propia autoridad, con nuestro propio regulador interno. El nodo sur en Capricornio nos lleva a transformar y también a dar muerte a la energía más baja de este proceso, a esa tendencia a cargar con responsabilidades que no nos corresponden, a sostener viejas y caducas estructuras que, únicamente, responden al miedo a ser los constructores de nuestra propia vida. La rigidez, el “tener que”, el “deber ser”, el responder a expectativas externas, a lo que se espera de nosotros, el sostenimiento de estructuras no vinculadas con nuestras necesidades internas ya no nos sirven. No podemos escondernos detrás de esos “deberes”. No podemos renunciar a nuestras necesidades en beneficio de necesidades que nos son ajenas. No podemos entregar nuestras decisiones a autoridades externas. Es el momento de asumirnos, de reconocer el amor que se esconde detrás de un “no” y de comprender que nuestra responsabilidad es hacia dentro, no hacia fuera. Se trata de aprender a tomar decisiones que nos empoderen, que sean el resultado del amor y del respeto hacia nosotros mismos y hacia lo que sentimos.

El nodo norte nos pide que seamos nuestra propia madre. El nodo sur nos pide que seamos nuestro propio padre, que aprendamos a regularnos y a ser responsables de nuestras necesidades y para eso, debemos reconocer que nuestra gran responsabilidad es la de hacernos cargo de nuestras vidas.

Feliz Luna llena.

Almudena Migueláñez.

Photo by Jake Hills

Photo by Jake Hills

ECLIPSE TOTAL DE SOL, 2 DE JULIO

El pasado 21 de junio, el Sol entró en el signo de Cáncer, momento en el que celebramos el Solsticio y damos comienzo, en el Hemisferio Norte, al verano. El Solsticio es un momento de gran iluminación, de apertura del Tribunal Kármico y que simboliza el inicio de un nuevo ciclo, una nueva fase de tres meses en la que vamos a trabajar los procesos representados por Cáncer, Leo y Virgo, antes de dar comienzo al Equinoccio de otoño con la entrada del Sol en Libra.

En nuestro Hemisferio, el Solsticio representa el día más largo del año, el momento de mayor luz, brillo y expansión, y es a partir de ahí cuando, poco a poco, vamos perdiendo luz y ganando oscuridad. Los ciclos constantes por los que transitamos son una oportunidad para elevarnos y superarnos en cada etapa, para darnos cuenta de cómo hemos ido evolucionando con cada proceso y experiencia y para revisar los cambios ya manifestados y los que necesitamos iniciar.

Cáncer es un signo de agua que da comienzo, que inicia una nueva etapa, un nuevo ciclo. Cáncer no es una energía que busca mantenerse quieta sino que impulsa, se mueve hacia delante en busca de su sueño más intimo, y lo hace dando atención al sentimiento, a la vulnerabilidad, a la intuición, a lo familiar, a las necesidades internas. Cáncer es la madre, el ser, el sentir, nuestra mamá interna, el vínculo, la herencia, la familia, el alimento, la nutrición. Cáncer despierta en nosotros nuestra capacidad para nutrirnos y para nutrir, para escuchar lo que sentimos y para descubrir el verdadero sentido de lo familiar. Cáncer nos pide que atendamos nuestra vulnerabilidad, que no tengamos miedo a recibir, que abramos nuestro corazón y que sintamos la suficiente seguridad interna como para alejarnos del miedo a abrir espacio dentro de nosotros. Cáncer en su polaridad más baja nos lleva al victimismo, a no querer cambiar, y nos arrastra por la corriente del miedo y de la inseguridad.

El próximo día 2 de julio, tendremos un Eclipse total de Sol en el grado 10 del signo de Cáncer. Los eclipses de sol se dan con las lunas nuevas (momento en el que el Sol- símbolo de nuestro consciente-, y la Luna-símbolo de nuestro inconsciente), y siempre próximos a los nodos de evolución o nodos del karma. Como sabes, actualmente el Nodo Sur (lo que nos drena, lo que ya no sirve y hay que eliminar) está en el signo de Capricornio y, por tanto, el Nodo Norte (hacia donde evolucionamos) está en su signo opuesto complementario, Cáncer.

Nuestro sol interno va a ser eclipsado y esto para que podamos alinearnos con nuestro camino de evolución, para que podamos eclipsar todo aquello que nos impide conectar con la poderosa energía que esconde el signo de Cáncer, proceso hacia el que todos nos dirigimos y por el que evolucionamos.

Este Eclipse nos pide que asumamos la responsabilidad de ser quienes necesitamos ser, de escuchar y atender a nuestro niño interno, de cuidarle y nutrirle, de vivir una vida externa que sea el resultado de la conexión con nuestra vida interna y con nuestros sentimientos. La energía del momento nos lleva a crear una nueva estructura interna, más sólida y centrada en nuestra vulnerabilidad y en lo que sentimos, que sea respuesta y resultado de lo que necesitamos. Se nos pide que trabajemos nuestros limites, que regulemos nuestra vida y que dirijamos nuestra autoridad interna para que lo que manifestemos en el exterior sea un espejo de nuestras necesidades internas.

Este Eclipse nos muestra la importancia de despertar a nuestra madre y a nuestro padre interno y de asumir responsabilidades, de dejar de ser víctimas y reconocer que de nosotros depende tener la vida que queremos tener. Es hora ya de sanar nuestra tendencia a resguardarnos y a protegernos de los cambios, de lo que está por venir, de lo nuevo. Ahora se nos demanda apertura, debemos crear espacio dentro de nosotros y para eso necesitamos tener la seguridad de que en nuestro interior hemos construido un hogar donde podemos habitar, un hogar donde hay alimento, donde hay escucha activa, donde no hay conflicto con lo que sentimos, donde existe la certeza de que ya no es necesario acudir a la rigidez ni a la defensa.

Debemos crear un nuevo vínculo con nosotros mismos, un vínculo maternal, de amor incondicional que nos de la seguridad interna que necesitamos para poder así abrir nuestro corazón y recibir la vida y todo lo que está por llegar.

¿Escuchas tus necesidades? ¿Asumes la responsabilidad de dirigir tu vida o son autoridades externas las que lo hacen? ¿Hay hogar en tu interior? ¿Vas en busca de tus sueños? ¿Son tus sentimientos y el contacto con tu vulnerabilidad lo que guía tu vida?

Si sabes algo de Astrología, observa dónde va a darse el Eclipse en tu carta y así dispondrás de información más detallada sobre cómo te afecta este evento.

Feliz Eclipse y feliz vida,

Almudena Migueláñez.

Photo by Daniele Fantin

Photo by Daniele Fantin

ENORME

Porque has aprendido lo importante que es reconocerte y aceptarte, gracias. Porque después de muchos años de lucha y de enfrentamiento contra tus sombras y oscuridades, has tenido el coraje de mirarte, reconocerte completo y disfrutarte, gracias.

Gracias por confiar en ti, por no renunciar a tus sueños ni a tus necesidades. Por haberte permitido ser tú, por presentarte ante la vida con tus vergüenzas y tus vulnerabilidades, gracias. Gracias por discutir con tus limitaciones, por enfrentarte a ellas y convertirte así en tu autoridad interna. Por tener la valentía de abandonar lo conocido, lo seguro, lo aburrido para abrirte de par en par a lo nuevo, a lo que te es desconocido, gracias.

Gracias por cada sonrisa que lanzas al mundo, por cada intención y deseo que sale de tu corazón y que no tiene otro objetivo más que compartir, y dar lo que hay dentro de ti. Gracias por el sonido de tus besos, por tu forma de querer y por tus carcajadas; por la luz que brilla en tus ojos, por el calor que desprenden tus abrazos y por los guiños que me regalas. Gracias por no negarte más, por asumir la responsabilidad de decir no cuando lo necesitas y de abrirte al sí cuando tu corazón te lo indica.

Por cada intención que tienes de liberarte de la prisión del miedo, gracias. Por cada agradecimiento y cada perdón que te das, gracias. Por cada momento para ti, para escucharte y darte atención, gracias. Por cada palabra que te dices de aliento y de ánimo, por todas las veces que te caes y te levantas, gracias. Por tu naturalidad, tu espontaneidad y tu absoluta incapacidad para fingir, gracias.

Gracias por ese día que decidiste dejar de pasar por la vida y te permitiste comenzar a vivirla. Gracias por la forma que tienes de utilizar el tiempo, por tu generosidad, por tu compasión y por tu curiosidad. Gracias por la magia que desprendes, por ser único y por saber que puedes. Gracias por reconocer y compartir tus talentos y tus dones. Por ser humilde, por ser libre y por poner límites, yo te doy las gracias.

Gracias por aceptar que nadie puede hacerte feliz. Gracias por asumir que eso solo depende de ti. Gracias por tu entrega, por no tenerle miedo a la vida y por ser tan optimista. Gracias por pensar en ti y por pensar en los demás, por darte lo que das. Gracias por cada lágrima que has derramado y por cada sentimiento manifestado, por cada riesgo corrido, por cada impulso que has dado, por cada iniciativa, por tu valentía y por tu afán de superarte cada día.

Gracias por leerme, por tus gestos y por tus palabras, por tus deseos y por tus confidencias. Gracias por ser “la pera”, por ese corazón tan bonito que tienes, por lo leal y por lo fiel que eres.

Gracias por permitirme decirte que “enorme” debería incluirse en tu nombre y también en tu apellido, así nunca olvidarías que eres grande, importante y único.

Feliz presente,

Almudena Migueláñez.

Photo by Frank Holleman

Photo by Frank Holleman

Almudena Migueláñez.

FELICIDAD RESPONSABLE

La felicidad es una elección y también una responsabilidad. La felicidad no son maripositas en el estómago, tampoco es un estado permanente de alegría, no. Puedo estar triste y ser feliz, puedo estar alegre y no ser feliz, y también puedo estar alegre y ser feliz. La alegría nos habla de un estado pasajero, condicionado, momentáneo y perecedero. La felicidad nos conecta a un estado de plenitud y de sosiego.

La felicidad no está condicionada ni limitada por lo externo, no viene de fuera, no nos la proporciona alguien o algo. La felicidad tiene que ver conmigo, no contigo. Es mi responsabilidad, no es la tuya. Tú no puedes darme nada que yo no tenga dentro. Mi felicidad depende de mí y solo yo puedo activarla.

La felicidad es un estado esencialmente interno que se manifiesta como resultado de una intención consciente. Es el propósito de querer ver lo positivo en vez de lo negativo, el amor en vez del miedo, la abundancia en vez de la escasez, la oportunidad en vez del fracaso.

La felicidad es aceptación plena. Es conexión interna. Es mirar dentro y escuchar lo que dicen nuestros sentimientos. Es abandonar cualquier tipo de resistencia que diga no la entrega. Es vivir respetándonos y respetando al de fuera. Es crear una mente sosegada, ausente de juicio y de apego.

La felicidad necesita de escucha interna, de fe y de mucha confianza, de merecimiento y de inocencia. La felicidad nos pide que asumamos la responsabilidad de ser nuestra mejor versión, la más elevada, la más desinteresada, la más valiente, la más confiada. La que, de alguna manera, nos conecta con nuestro Ser Superior, con nuestra Alma.

La felicidad nos dice que si queremos despertarla, debemos escuchar nuestras necesidades y asumir la responsabilidad de cuidar de ellas; nos demanda compromiso y nos exige aceptación. ¿Podemos ser felices sin ser lo que necesitamos ser? ¿podemos ser felices rechazándonos, reprimiéndonos y sacrificándonos? ¿podemos ser felices negando lo que somos y lo que sentimos? ¿podemos ser felices haciéndonos daño y haciéndoselo al otro? ¿podemos ser felices si nos negamos a aceptar lo que está pasando?

Soy feliz si me permito y si me acepto. Soy feliz si confío en que lo que soy es suficiente y digno. Soy feliz si me responsabilizo de mí y de lo que necesito. Soy feliz si me comprometo a no lastimarme y si elijo creer que, a veces, yo no sé, pero que el Universo siempre sabe.

Ser feliz es la responsabilidad y el deber de vivir haciendo caso omiso a la voz de nuestro ego.

Feliz presente,

Almudena Migueláñez.

Photo by Jakob Owens

Photo by Jakob Owens





CIENTO CUARENTA

No deberías permitir que pasara un día más sin darte las gracias, sin volar, sin entusiasmarte por tus logros y sin reconocer el poder que esconden tus derrotas. No deberías resignarte, tampoco deberías aceptar un no cuando tu voz interna te grita adelante.

No deberías viajar con una maleta vacía. Deberías llenarla de sueños, de magia, de ilusiones y de alegría. No deberías negarte a lo que sientes ni a lo que necesitas. Si pones por delante autoridades externas y te olvidas de la interna estarás viviendo desde el miedo y desde la renuncia. Escucharte, y que tu voz sea tu guía es mucho más que un “deberías”.

Ningunearte, dejarte a un lado o para más tarde es una buena forma de dañarte. Deberías mantenerte cerca, tenerte presente, escucharte y atenderte hoy, ahora y siempre. Deberías valorarte. Es el primer paso para que, después, puedas amarte.

Tu potencialidad refleja tus infinitas capacidades. Deberías creer en ti lo suficiente como para poder transformar potencial en realidad, como para dejar de ser solo una posibilidad. Deberías ser paciente.

Eres maravilloso, único e irremplazable. Tú eres tú y eso es importante. Deberías responsabilizarte de tus sueños, de tus límites y de tu felicidad. Deberías permitirte brillar, y dejar de tenerle miedo a tu individualidad. No deberías reducir tu velocidad, no deberías bajar a treinta cuando la intensidad de tu emocional te pide vivir la vida a ciento cuarenta. No deberías ponerte freno, no deberías rechazar lo que la vida te está ofreciendo si tu razón únicamente es el miedo.

Deberías poder mirar atrás y sentir la seguridad de que hiciste todo lo que, en ese momento, pudiste. Deberías olvidarte del juicio y de la culpa; deberías conectar inocencia con responsabilidad.

Deberías descansar y relajarte. Ese intento de control, ese miedo a soltar y a bailar al ritmo que te ofrece la vida se somatiza en apego, en rigidez y en angustia.

Hoy, y mañana, deberías darte una oportunidad. Pasado mañana también. Deberías recordar que de ti hicieron un lienzo único. Te pintaron con precisión y con mucho amor. Deberías recordar que tus colores, tus trazos y tu mensaje son irremplazables y especiales. Deberías mirarte igual que te mira el Universo que te pintó.

Feliz presente,

Almudena Migueláñez.

Photo by Antonio Molinari

Photo by Antonio Molinari

ALUCINAR

Quiero que me elijas y que nunca me necesites. Que seas muy feliz sin mí, pero que conmigo tu vida no tenga límites.

Quiero que hayas aprendido a quererte y a cuidar de ti como mereces, que no busques cubrir espacios ni ratos, que no te sientas carente. Quiero que, juntos, podamos crecer y convertirnos en lo que solos nunca podremos ser. Quiero tener el privilegio de quererte, y el suficiente espacio dentro de mí para apreciar la forma que tú tienes de quererme.

No quiero que seas mi mitad, no quiero que solo valgas una parte. Te quiero de forma completa, con tus luces y también con tus sombras. Quiero que tus imperfecciones sean solidarias con las mías, y si pueden, quiero que se hagan amigas. Yo no quiero que cambies ni que seas algo distinto de lo que eres. Yo quiero quererte y alucinar con lo que tú me quieres.

Quiero que los abrazos sean nuestra forma de alimentarnos, los besos nuestra manera de encontrarnos y las sonrisas la clave para transformarnos. Quiero que la pasión nos hable y nos recuerde que estamos enlazados.

Quiero que te sientas libre y que no te pongas límites, que creas en ti, y que si te caes, recuerdes que yo estaré allí por si quieres ayuda para levantarte. Quiero que cuides de mí, y me muero de ganas de cuidarte. No quiero definirnos, sería quitarle poder a lo que sentimos. Quiero que nunca dejemos de descubrirnos.

Quiero elevarme por encima del tiempo. Quiero vivir con intensidad e insistencia, sabiendo que los malos ratos y las dificultades también forman parte. Quiero que mañana no esté en nuestra agenda. Quiero admirarte.

No quiero que mis miedos te asusten. No quiero buscarte, la verdad es que prefiero encontrarte.

Feliz presente,

Almudena Migueláñez.

Photo by John Hernandez

Photo by John Hernandez



FUEGOS ARTIFICIALES

Vivir sin tenerle miedo a la vida, sin ponerle limites al sentir, vivir siendo vulnerables, abiertos y sin vergüenzas, sin partes tapadas ni ocultas, sin represiones ni rejas. Vivir sin lamentos y sin excusas, desbordados por ilusiones y sueños, por abrazos y millones de risas. Vivir entusiasmados por la grandeza de la vida, vivir optimistas.

Vivir con la consciencia de que podemos morir, de que la vida es un regalo y de que es mucho mejor un gracias que una queja. Vivir confiados, sabiendo que podemos relajarnos, que somos suficientes, dignos y válidos. Vivir con la tranquilidad de no saber lo que sucederá mañana y con la seguridad de que todo puede ocurrir. Vivir solo por hoy, hacerlo al máximo, con riesgo y con valentía. Vivir creyendo en los milagros, con la certeza de que, siempre, el Universo se encarga de mí. Vivir aceptando que soy limitado, que me equivoco y me caigo, que soy imperfecto y que mis emociones son la guía para poderme descubrir. Vivir consciente de que mi sombra es un gran aprendizaje porque ella esconde mi luz. Vivir sin lamentos, sin excusas y sin peros, sin “tal vez mañana”, sin dar autoridad al miedo.

Vivir honrándonos, respetando cada esquina de nuestra casa interna. Vivir perdonándonos por habernos hecho daño, asumiendo el compromiso de no volver a juzgarnos. Vivir experiencias que nos saquen de la mortalidad de la vida, vínculos que nos recuerden que somos eternos e ilimitados. Vivir perdidos en miradas, en paisajes, en momentos que nos hacen sentir tan plenos que parece como si tuviéramos fuegos artificiales dentro. Vivir siendo responsables de nuestra felicidad, de nuestras elecciones y de nuestros sueños. Vivir escuchando nuestra voz interna, presentes, conscientes. Vivir respirando. Vivir sin conflictos entre lo que sentimos y lo que pensamos porque ya sabemos que lo femenino y lo masculino pueden y deben ir de la mano.

Vivir sin resistencias, permitiendo que lo que tiene que ser sea. Vivir hacia dentro, con amor y con respeto y así lo de fuera dejará de ser un problema. Vivir con la misma ilusión que teníamos cuando éramos niños. Vivir con alegría, con pasión y con la intensidad suficiente como para saber que, de nosotros, todo depende. Vivir siendo lo que somos, sin limitaciones y sin esperas. Vivir reconociendo nuestra inocencia, nuestro poder para crear y nuestra capacidad para transformar. Vivir recibiendo, sirviendo y dando, con compasión y con un deseo activo y profundo de que todo vaya bien para mí y para todo el mundo.

Vivir el Cielo en la Tierra porque así vivir tendrá sentido, porque así podremos recordar lo que siempre hemos sido, porque entonces esta experiencia valdrá la pena y vivir será con mayúsculas, con fuegos artificiales y con felicidad plena.

Feliz presente,

Almudena Migueláñez.

Photo by Joost Crop

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