Cáncer

ECLIPSE TOTAL DE SOL, 2 DE JULIO

El pasado 21 de junio, el Sol entró en el signo de Cáncer, momento en el que celebramos el Solsticio y damos comienzo, en el Hemisferio Norte, al verano. El Solsticio es un momento de gran iluminación, de apertura del Tribunal Kármico y que simboliza el inicio de un nuevo ciclo, una nueva fase de tres meses en la que vamos a trabajar los procesos representados por Cáncer, Leo y Virgo, antes de dar comienzo al Equinoccio de otoño con la entrada del Sol en Libra.

En nuestro Hemisferio, el Solsticio representa el día más largo del año, el momento de mayor luz, brillo y expansión, y es a partir de ahí cuando, poco a poco, vamos perdiendo luz y ganando oscuridad. Los ciclos constantes por los que transitamos son una oportunidad para elevarnos y superarnos en cada etapa, para darnos cuenta de cómo hemos ido evolucionando con cada proceso y experiencia y para revisar los cambios ya manifestados y los que necesitamos iniciar.

Cáncer es un signo de agua que da comienzo, que inicia una nueva etapa, un nuevo ciclo. Cáncer no es una energía que busca mantenerse quieta sino que impulsa, se mueve hacia delante en busca de su sueño más intimo, y lo hace dando atención al sentimiento, a la vulnerabilidad, a la intuición, a lo familiar, a las necesidades internas. Cáncer es la madre, el ser, el sentir, nuestra mamá interna, el vínculo, la herencia, la familia, el alimento, la nutrición. Cáncer despierta en nosotros nuestra capacidad para nutrirnos y para nutrir, para escuchar lo que sentimos y para descubrir el verdadero sentido de lo familiar. Cáncer nos pide que atendamos nuestra vulnerabilidad, que no tengamos miedo a recibir, que abramos nuestro corazón y que sintamos la suficiente seguridad interna como para alejarnos del miedo a abrir espacio dentro de nosotros. Cáncer en su polaridad más baja nos lleva al victimismo, a no querer cambiar, y nos arrastra por la corriente del miedo y de la inseguridad.

El próximo día 2 de julio, tendremos un Eclipse total de Sol en el grado 10 del signo de Cáncer. Los eclipses de sol se dan con las lunas nuevas (momento en el que el Sol- símbolo de nuestro consciente-, y la Luna-símbolo de nuestro inconsciente), y siempre próximos a los nodos de evolución o nodos del karma. Como sabes, actualmente el Nodo Sur (lo que nos drena, lo que ya no sirve y hay que eliminar) está en el signo de Capricornio y, por tanto, el Nodo Norte (hacia donde evolucionamos) está en su signo opuesto complementario, Cáncer.

Nuestro sol interno va a ser eclipsado y esto para que podamos alinearnos con nuestro camino de evolución, para que podamos eclipsar todo aquello que nos impide conectar con la poderosa energía que esconde el signo de Cáncer, proceso hacia el que todos nos dirigimos y por el que evolucionamos.

Este Eclipse nos pide que asumamos la responsabilidad de ser quienes necesitamos ser, de escuchar y atender a nuestro niño interno, de cuidarle y nutrirle, de vivir una vida externa que sea el resultado de la conexión con nuestra vida interna y con nuestros sentimientos. La energía del momento nos lleva a crear una nueva estructura interna, más sólida y centrada en nuestra vulnerabilidad y en lo que sentimos, que sea respuesta y resultado de lo que necesitamos. Se nos pide que trabajemos nuestros limites, que regulemos nuestra vida y que dirijamos nuestra autoridad interna para que lo que manifestemos en el exterior sea un espejo de nuestras necesidades internas.

Este Eclipse nos muestra la importancia de despertar a nuestra madre y a nuestro padre interno y de asumir responsabilidades, de dejar de ser víctimas y reconocer que de nosotros depende tener la vida que queremos tener. Es hora ya de sanar nuestra tendencia a resguardarnos y a protegernos de los cambios, de lo que está por venir, de lo nuevo. Ahora se nos demanda apertura, debemos crear espacio dentro de nosotros y para eso necesitamos tener la seguridad de que en nuestro interior hemos construido un hogar donde podemos habitar, un hogar donde hay alimento, donde hay escucha activa, donde no hay conflicto con lo que sentimos, donde existe la certeza de que ya no es necesario acudir a la rigidez ni a la defensa.

Debemos crear un nuevo vínculo con nosotros mismos, un vínculo maternal, de amor incondicional que nos de la seguridad interna que necesitamos para poder así abrir nuestro corazón y recibir la vida y todo lo que está por llegar.

¿Escuchas tus necesidades? ¿Asumes la responsabilidad de dirigir tu vida o son autoridades externas las que lo hacen? ¿Hay hogar en tu interior? ¿Vas en busca de tus sueños? ¿Son tus sentimientos y el contacto con tu vulnerabilidad lo que guía tu vida?

Si sabes algo de Astrología, observa dónde va a darse el Eclipse en tu carta y así dispondrás de información más detallada sobre cómo te afecta este evento.

Feliz Eclipse y feliz vida,

Almudena Migueláñez.

Photo by Daniele Fantin

Photo by Daniele Fantin

LOS HOMBRES y EL CÁNCER DE MAMA

Esta pasada semana se ha celebrado el Día contra el cáncer de mama. Las personas que me conocéis y que habéis leído mi libro sabéis de mis resistencias y del miedo que me produce hablar de "la lucha contra", de guerra y de enfrentamiento. De la sensación de peso en la espalda que siento cuando alguien me dice que, por haber superado una enfermedad, soy "una guerrera". Nos olvidamos del poder ilimitado que tienen las palabras.

Ese mismo día, recibí un mensaje de un "primo" que está leyendo Es lo que Tú quieras y me encanta (Incipit Editores): "No sé si ese es uno de los objetivos de tu libro, pero desde que comencé a leerlo estoy mucho más concienciado que antes de lo que supone o puede suponer para una mujer tener cáncer de mama". Tu mensaje, Javi, me hizo caer en la cuenta de lo importante que es hacer partícipes a los hombres de una enfermedad tan femenina como el cáncer de mama. El sostén que aporta lo masculino es, desde mi punto de vista, fundamental para que lo femenino pueda hacer el proceso de introspección necesario cuando tienes cáncer.

La cuestión es que para recibir ese apoyo, nosotras también debemos comprometernos a compartir nuestra experiencia, nuestros miedos y miserias, porque si no lo hacemos parece difícil que el hombre pueda darnos eso que, de forma innata, da: fuerza, apoyo, voluntad y acción. Pero además, tu mensaje me invita a saldar una deuda pendiente con los hombres que me acompañaron durante el tiempo que estuve enferma. Nunca pensé en lo difícil que puede ser para un hombre, un padre, un amigo, una pareja sostener la vulnerabilidad de una mujer con cáncer de mama. No pensé en el miedo que no me mostraron para protegerme y que, de alguna forma, tuvieron que gestionar. Los hombres, gracias a Dios, también lloran. No pensé en lo importante que fue el apoyo lleno de seguridad, de acción, de decisión, de voluntad, que aportaron las figuras masculinas de mi entorno, empezando por mi padre. Por eso, por toda esa fuerza y apoyo, por vuestra voluntad y capacidad para ayudarme a ponerme en pie, por vuestra vulnerabilidad, a veces oculta, y vuestra disposición para continuar, gracias.

Almudena Migueláñez

Photo by Victor Freitas

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